AUTOBIOGRAFIA

Eran los primeros días de 1976, en Ocaña, Norte de Santander, mientras las calles permanecían llenas de gente que bailaba y cantaba al son de vallenatos celebrando los tradicionales carnavales, en mi casa se vivía un ambiente de bastante tensión. El 3 de enero, cuentan Mercedes y Alirio, mis padres, que vi la luz después de un pasado tiempo de gestación. Los conceptos médicos no daban probabilidades a que yo viviera. No les dí gusto.
Crecí junto a mi hermana Katherine, jugando a la lleva, policías y ladrones, golosa y a las muñecas. Es decir, el chip tecnológico de los niños de hoy día, quedó apagado. Después de terminar el bachillerato, viajé a Bucaramanga a estudiar Contaduría Pública. Allí, fue mi primer acercamiento a un computador. Toda vez que para poder estudiar había que trabajar, me desempeñé como informadora, cajera y asesora de servicios en Davivienda, Conavi, y finalizando mi carrera, fui auxiliar contable en el Centro de Ferias de esta ciudad.
Una vez, de visita al Eje Cafetero, conocí a quien hoy es mi esposo. Con él, por oportunidades laborales nos quedamos en Bogotá. Fue así que sentí la necesidad de especializarme en Gerencia Tributaria, no con mucho agrado. Lo más hermoso fue el regalo de grado. Nuestro hijo Francisco.
En la actualidad trabajo en el grupo de gestión del talento humano de la Unidad Nacional para la gestión de Riesgo de Desastres, entidad pública del Sector de la Presidencia de la República, cuya finalidad es coordinar el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo para lograr una Colombia menos vulnerable con comunidades más resilientes.
Soy una mujer que valora mucho, factores humanos como la confianza, la bondad, la lealtad. Hoy, en esta faceta de estudiante Eanista estoy iniciando la realización de un sueño, al que hay que llegar después de recorrer un camino nada fácil. En este andar, que por mi condición de madre, esposa y trabajadora, no podré hacer sola, espero compartir momentos de interés y crecimiento académico y personal con ustedes.